Anima @ la Tercera Cumbre de Primeras Damas y Primeros Caballeros
Celebrada bajo el revelador tema «Salud mental: resiliencia y vulnerabilidad del futuro», la Tercera Cumbre de Primeras Damas y Primeros Caballeros fue un evento decisivo para impulsar el debate global sobre la salud mental. En un mundo que se enfrenta a una serie de desafíos —desde una pandemia de alcance mundial hasta la inestabilidad económica, pasando por la creciente crisis climática y conflictos geopolíticos como la agresión de Rusia contra Ucrania—, la cumbre se erigió como un faro de diálogo transformador.
En Anima, fue un honor contribuir con nuestra investigación pionera en salud mental a este importante evento. Partiendo del consenso científico existente, nuestro trabajo profundiza en la comprensión de que las artes pueden actuar como un poderoso medio terapéutico en distintos grupos demográficos. Esto adquiere especial relevancia en el contexto de la guerra ruso-ucraniana, que añade una capa de complejidad adicional a nuestros hallazgos. Con este marco más amplio en mente, veamos en detalle las aportaciones concretas de Anima al evento.
Nuestra investigación se centró en los visitantes de la exposición titulada «¿Cómo estás?». Allí, los asistentes tuvieron la opción de participar en evaluaciones de ansiedad y depresión. Estas evaluaciones combinaron cuestionarios psicológicos convencionales con nuestra innovadora evaluación del sesgo atencional, impulsada por neurotecnología de vanguardia que utiliza eye-tracking mediante cámara web. Nuestro enfoque multidimensional ofrece una visión matizada del impacto del arte en la salud mental, algo especialmente relevante para las personas afectadas por la guerra. En total, recogimos datos de más de 1500 participantes, que representaron aproximadamente el 10 % del total de visitantes de la exposición, lo que nos proporcionó un conjunto de datos robusto. Para una comprensión más completa de nuestra investigación, te invitamos a consultar nuestro informe whitepaper dedicated to this study.
De los participantes cualificados, aproximadamente el 35 % se sometió a evaluaciones tanto antes como después de la exposición, subdivididos en 384 personas evaluadas para la ansiedad y 129 para la depresión. Resulta llamativo que, si bien el 42 % no mostró síntomas depresivos, el 17,7 % presentó signos de depresión clínica, una tasa que supera en un 11 % las estimaciones globales de la Organización Mundial de la Salud. Esta discrepancia plantea preguntas cruciales sobre la exactitud de los métodos de cribado ampliamente aceptados y las tendencias de autoevaluación de las personas. Nuestro estudio también reveló que el 5,5 % de los participantes presentó síntomas depresivos gravemente elevados según el test PHQ-9, una tasa que supera en un 2 % los estándares de EE. UU. El poder transformador del arte quedó de manifiesto cuando el 68 % de los asistentes declaró sentirse menos deprimido tras la exposición. Más allá de estos hallazgos iniciales sobre los síntomas depresivos, nuestro estudio también exploró las sutilezas del bienestar emocional a través de las métricas de sesgo atencional.
La investigación puso de relieve un vínculo significativo entre las puntuaciones del sesgo atencional (SA) y las autoevaluaciones tras la exposición al arte. Esta correlación apunta al papel del arte en el desarrollo de la autoconciencia y en la facilitación de la autogestión emocional en tiempo real. Antes de la exposición, solo la mitad de las personas con alto riesgo de depresión evaluaba con precisión su propia situación. Esa precisión mejoró un 10 % tras la exposición. Además de las puntuaciones globales de SA, nuestra investigación profundiza en sus componentes: los sesgos anhedónico y disfórico. Descubrimos que el sesgo disfórico está estrechamente relacionado con una variedad de estados psicológicos negativos, entre ellos la tensión, la irritabilidad e incluso los pensamientos suicidas. El sesgo anhedónico, por su parte, está particularmente asociado a una disminución del interés por las actividades y el apetito, lo que en su manifestación más severa implica no solo una pérdida de alegría, sino también una pérdida de motivación.
La exposición no agravó los niveles de ansiedad, sino que elevó notablemente el estado de ánimo de los visitantes que llegaban con ansiedad. Aproximadamente el 10 % de los asistentes reportó niveles elevados de ansiedad a través del test GAD-7, una cifra que supera significativamente las estimaciones de la OMS para Ucrania, especialmente en tiempos de conflicto. Tras la exposición, los niveles de ansiedad disminuyeron en el 50 % de los visitantes. Cabe destacar que los cambios más significativos se observaron en quienes presentaban mayor ansiedad antes de ver la exposición. Quienes llegaban con menor ansiedad se mostraron más atentos y concentrados.
Este estudio confirma que las exposiciones de arte tienen un impacto profundo en los síntomas depresivos de los visitantes. Pueden elevar el estado de ánimo positivo, aliviar la ansiedad y ofrecer una nueva perspectiva sobre el mundo. Esto constituye un mecanismo de apoyo importante para quienes se enfrentan a dificultades emocionales, especialmente en el contexto de un conflicto armado. El arte tiene el potencial de ser no solo una fuente estética de placer, sino también una herramienta para el bienestar emocional y el cambio de percepción.