Melancolía, Edvard Munch
El sesgo disfórico es la tendencia a percibir, interpretar y juzgar señales ambiguas de manera negativa o pesimista [1]. Las emociones negativas modifican la forma en que las personas piensan sobre el futuro [2]. Se trata de uno de los sesgos más comunes en la psicología humana y puede provocar problemas como ansiedad, preocupación excesiva y depresión. Sin embargo, con una comprensión adecuada de qué es el sesgo disfórico y de cómo evitarlo, es posible empezar a gestionar mejor las emociones y mejorar la salud mental en general [3]. Por eso creamos Anima: para ayudarte a identificar si presentas señales de sesgo disfórico, de modo que puedas actuar de inmediato.
Es importante recordar que cada persona ve el mundo de manera diferente. Todos tenemos experiencias e interpretaciones únicas del mundo, así como necesidades distintas en materia de salud mental. Cada persona enfrenta problemas y dificultades de salud mental diferentes.
También es importante entender que existen muchas razones por las que alguien puede experimentar disforia. Algunas personas la experimentan en relación con su identidad de género u orientación sexual, mientras que otras pueden sentir disforia a causa de su tamaño corporal, su origen étnico, un trauma pasado (incluido el maltrato en la infancia), o incluso por los medicamentos que les ha recetado un médico (que pueden provocar efectos secundarios como el aumento de peso).
Algunas personas experimentan disforia porque no les gusta su aspecto físico, algo que suele denominarse dismorfia corporal. Otras pueden sentir disforia por la forma en que las tratan los demás, por ejemplo, si alguien se burla de su apariencia o no las acepta tal como son. Y otras personas sentirán disforia simplemente por algo que alguien más haya dicho o hecho, ya sean comentarios de familiares, amigos, profesores, compañeros de clase, entrenadores, médicos, entre otros.
Experimente o no disforia una persona, es importante señalar que no está sola. De hecho, muchas personas la experimentan sin siquiera darse cuenta, porque no saben qué es ni cómo describir lo que sienten. Cuando alguien nunca ha oído hablar de un tema y no conoce las palabras que se usan para describirlo, puede sentirse confundido/a ante sus propias emociones y no saber cómo explicarlas.
Cuando se tiene un problema de salud mental, puede resultar difícil ver el mundo con claridad. El sesgo disfórico se debe a la tendencia natural del cerebro a centrarse en la información y las emociones negativas [4]. Pero existen medidas que pueden tomarse para contrarrestar este patrón y mejorar la salud mental.
Por ejemplo, si una persona tiene depresión o ansiedad, la investigación muestra que los ejercicios de atención plena (mindfulness) pueden ayudar a reducir la disforia. Este tipo de actividades consisten en centrarse en algo del momento presente sin juzgarlo ni pensar en ninguna otra cosa; por ejemplo: escuchar música sin pensar en qué canción vendrá después; dar un paseo sin pensar en si hace demasiado calor afuera o si vienen coches; almorzar sin pensar en cuánto dinero queda en la cuenta bancaria; bailar solo/a en casa aunque no haya nadie alrededor (¡es broma!).
No se trata de un problema físico, sino de un comportamiento aprendido, uno que podemos cambiar.
Todos partimos de un punto inicial: la forma en que percibimos por primera vez lo que nos rodea. Cuando vemos rostros u objetos por primera vez, el cerebro hace suposiciones sobre lo que está viendo: ¿es masculino o femenino? ¿está feliz o triste? En algunos casos, estas suposiciones se basan en experiencias o sesgos previos, de modo que, al ver algo nuevo, el cerebro hace conjeturas sin que la persona siquiera se dé cuenta (esto se denomina percepción).
Anima está aquí para ayudarte a identificar cómo percibes el mundo.
El propósito de este test es proporcionar una medida de cuán disfórica es tu mente. Cuanto más alta sea tu puntuación, más probable es que tu visión del mundo esté distorsionada, y mayor será el trabajo que quede por hacer.
El test mide tres aspectos: cómo observas los estímulos positivos, cómo observas los estímulos negativos y con qué rapidez cambias la mirada.
¿Cómo se puede evitar el sesgo disfórico?
Comprender tu mente es el primer paso para enseñarte a ti mismo/a a ser feliz [5]. Te ayudará a conocerte mejor y a tomar mejores decisiones, lo que se traducirá en una mejor salud mental. También podrás comprender mejor a los demás, lo cual puede beneficiar tus relaciones.
¡Es importante para la felicidad y la salud mental de todos!
Hemos cubierto mucho terreno hasta aquí. Pero ahora que conoces el concepto, ¡es momento de actuar! El primer paso es comprender tu propio sesgo disfórico y en qué se diferencia de la perspectiva de otras personas sobre el mundo. ¿Cómo lograrlo? Haciendo nuestro test y descubriendo cuán distorsionadas o precisas son tus percepciones en comparación con las de los demás. En segundo lugar, aprendiendo más sobre qué causa estos sesgos y cómo afectan a la salud mental. Y en tercer lugar (y lo más importante), aprendiendo formas de trabajar en ellos, ya sea cambiando algunos hábitos o practicando la meditación de atención plena, para ser más conscientes de nosotros mismos al tomar decisiones en la vida diaria.
Recuerda que Anima te ayuda a detectar señales de sesgo disfórico y luego te guía hacia acciones concretas para mejorar tu salud mental. La aplicación se basa en la filosofía de un enfoque empírico y basado en datos de la psicología, cada vez más popular y utilizado en todo el mundo para ayudar a las personas a ser más felices.
Referencias